Apagada la llama que una vez encendió nuestras pasiones, llevándonos a abrazar la bandera de la revolución nacionalsindicalista, con los pútridos vientos de la indisciplina y la inacción, elevo a los cielos mi mirada a la búsqueda de una respuesta. Y allí estaba, lo que era la respuesta a todo mucho antes de que yo mismo comenzara a formularme preguntas. Hube, pues, de centrarme definitivamente en lo eterno. Hube, pues, de fijar mis horizontes en Dios.
domingo, 4 de marzo de 2012
lunes, 27 de febrero de 2012
sábado, 28 de enero de 2012
miércoles, 25 de enero de 2012
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